Undécimo Hoy me ha invadido la nostalgia sobre aquellos momentos, de ignorancia, en los que vivía en mi no tan lejana adolescencia. Cuando entonces, qué dulce aroma tenían los segundos, que transcurrían a lo largo del día. Qué ansioso estaba por experimentar cosas de la vida. Ahora he frenado, porque ahora el tiempo sabe agrio, más que el limón rancio tras el tequila de marca blanca. Me dejaré de metáforas para exponer este cambio, pues no quiero que la pesadez adquiera matices más oscuros de los que ya tiene. Ahora tengo miedo a avanzar, al igual que siento desgana; porque hay cosas que añoro, cosas que nunca más volverán. Cosas que, por ley de vida, han sido sustituidas por otras. Y, repetir el mismo proceso de aprendizaje con todo lo nuevo que llega, para poder entenderlo, es realmente agotador. Más si cabe cuando cada experiencia fue menos grata que la anterior. Es aquí cuando me refiero - y todos lo hemos sufrido - al progresivo despertar que hacemos para ver la realidad m...