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Mostrando entradas de 2017

Decimoctavo - Pesadillas

Me encuentro sumergido en una sensación terrorífica ante la nada que me espera. Porque, ¿qué nos espera? Es una pregunta, que de otra manera formulada, es afrontada por los grandes filósofos y, es objeto del existencialismo. Lo cierto es que el futuro es incierto y, actualmente, hemos añadido tantas variables en nuestra vida (trabajo, familia, salud, leyes, cultura...) que, aunque la embellecen, a su vez la complican. Y esta complicación hace que predecir nuestro devenir o, nuestro "destino predilecto" (sea esto como nuestra pasión, nuestro objetivo a perseguir) sea aún más complicado. Vivimos tan inmersos en los convencialismos y nos han enseñado tan bien a dejarnos llevar por la corriente (incluso aquella que va en contra de las corrientes) que ya es una cuestión que escapa a nuestra perspectiva y, por pereza, no la abarcamos en nuestras expectativas. Pero... No sé, si alguna vez os habéis planteado en qué lugar de la sociedad os encontrais, y cómo es vuestra relación...

Decimoséptimo - Me

Decimoséptimo - Me Me describen como un huracán, de belleza inalcanzable. Me califican como destructor temerario, que hiere con alevosía. Me ven como catástrofe del pasado, para edificar su felicidad. Y ajenos, me recuerdan con dolor y pena por la cruel condena que les sentencié. Resurgieron más fuertes tras mi paso, mientras que yo hace tiempo que me ahogué.

Decimosexto

Decimosexto Heridas. En abstracto, puede considerarse como un arrasamiento de átomos que pertenecen a nuestro sistema molecular, nuestra materia, nuestro ser. Pero, curioso es que más dolorosas son aquellas que no son físicas, me explico: las heridas del alma, producidas por diversas causas (que todos sabemos) entre las personas suelen ser más duraderas e intensas que las físicas, tanto que incluso pueden hacernos caer en enfermedades mentales que afecten a nuestro cuerpo. Bien pues, no vine hoy para hablar exactamente de esto sino de algo relacionado. Durante estas semanas tuve la triste posibilidad de adentrarme en los problemas de los demás. La adjetivo de triste porque, sin excepciones, cada una de las personas que confiaban sus pensamientos, gustos y experiencias, compartían miedos, problemas, malas experiencias... En esencia, cosas que les hacían daño. Y es curioso, la imagen que da cada persona con lo que es realmente. Obviando aquellas personas que cambian su personalid...

Decimoquinto

Decimoquinto Arpegios de luz. El sol hacia brillar de negro el horizonte, y como un simbionte, resonaban sus notas sobre su cuerpo, que la atravesaba y teñía de verde el manto aterciopelado sobre el que se sentaba. Con su mirada, admiraba cómo el sol era egoísta. Llevándose la luz que en origen trajo y dejándonos secas trazas de alhumajo, de aquel paisaje que escogió de forma deliberada.

Decimocuarto

Decimocuarto Es una noche de preguntas retóricas: ¿Por qué a mí? No entiendo qué hice mal, o qué no hice... ¿Por qué nadie me escucha? No sé si se debe, tal vez, a que mi corazón habla otro idioma. ¿Por qué no tendré memoria de pez? Para olvidar mi existencia... Y su aroma. Esto es el paradigma de mi destrucción. Y de todos. La solución es sencilla, dejar de cuestionarse, dejar de cuestionar. Estamos cómodos en la ignorancia, pero queremos saber lo que nos duele y sabemos que ese conocimiento dolerá más que el dolor que ya nos hiere. Y, tememos ser nosotros la respuesta. Porque, ¿seremos nosotros la respuesta?

Decimotercero

Decimotercero Somos evidencias extintas de un abrasador fuego, que nos consumió y nos dejó... a medias tintas. Porque así nos trató la vida, creándonos expectativas con nuestra falta de experiencia. Y de mil maneras distintas, nos abandona y olvida.

Duodécimo

Duodécimo Hace unas semanas, leyendo Así habló Zaratustra de Nietzsche - sí, ese filósofo tan amado y odiado por mucha gente - encontré un capítulo dedicado a la chusma. Una índole de personas que, según este autor (explicaré brevemente), aprovechan su sabiduría y conocimientos de forma egoista, con un claro propósito de dominar y adoctrinar. Esta consideración la hace de manera elocuente pues, relaciona "los conocimientos" con un pozo del que beber, y por decirlo de algún modo, la chusma está contaminada. La cuestión interesante es que, cuando beben de los conocimientos, el pozo queda contaminado. Esto podría entenderse como la tergiversación que sufren los conocimientos a los que accedieron la chusma, y es entonces cuando ejercen aquí su opresión y tiranía. Quise hacer referencia a esto, para poder introducir algo de lo que quiero hablar ahora, pues me preocupa e interesa, y es la realidad que estamos viviendo hoy en día de ruptura de valores - algo bastante simi...

Undécimo

Undécimo Hoy me ha invadido la nostalgia sobre aquellos momentos, de ignorancia, en los que vivía en mi no tan lejana adolescencia. Cuando entonces, qué dulce aroma tenían los segundos, que transcurrían a lo largo del día. Qué ansioso estaba por experimentar cosas de la vida. Ahora he frenado, porque ahora el tiempo sabe agrio, más que el limón rancio tras el tequila de marca blanca. Me dejaré de metáforas para exponer este cambio, pues no quiero que la pesadez adquiera matices más oscuros de los que ya tiene. Ahora tengo miedo a avanzar, al igual que siento desgana; porque hay cosas que añoro, cosas que nunca más volverán. Cosas que, por ley de vida, han sido sustituidas por otras. Y, repetir el mismo proceso de aprendizaje con todo lo nuevo que llega, para poder entenderlo, es realmente agotador. Más si cabe cuando cada experiencia fue menos grata que la anterior. Es aquí cuando me refiero - y todos lo hemos sufrido - al progresivo despertar que hacemos para ver la realidad m...

Décimo - El Bégimo

Bégimo Un bégimo mora en mi mente. Un hipopótamo de descomunales colmillos; que, sin piedad, mastica y regurgita todo atisbo de razón. Mientras tanto, un leviatán deambula por mi alma, encolerizado, prohibiendo cualquier intento de llanto. Estas dos bestias las habéis creado vosotros. Las alimentasteis entre risas y gozo. Mas... No preguntéis como, pues la repuesta es ya sabida. Este entorno apocalíptico en el que me veo sumido cuando mi mente se distrae y mi alma se despierta es el hábitat natural de mis bestias destructivas, de mi depresiva inmolación espiritual, afirmada de manera categórica, negando esculpir una profunda felicidad. Me he saltado mis pensamientos ya moldeados para llegar a esto, sin saber cómo, ni por qué. Sin embargo, es menester que lo exprese, pues tal vez suponga el sello que abra las puertas que retienen la oscuridad que mora en mi. Me refugiaba en el estrés para acallar sus chirriantes silencios, sin éxito, claro. Estoy sumido en un caos, que es tal, que...

Noveno

Noveno Hace no mucho tiempo supe de la existencia de gente que se consideraba renegada del amor. Ello consistía en negar voluntariamente en 'facilitar' o 'propiciar' situaciones y experiencias que claramente desemboquen en el enamoramiento. Por ejemplo, negarse a conocer más gente. También supe que, aunque esta decisión era voluntaria, se veía coartada por las experiencias. Por norma, era frecuente ser así cuando dichas personas han experimentado lo más ácido y crudo del amor. Esto, lógicamente, bajo sus puntos de vista. Sin embargo, encontré un denominador común; estas personas deseaban invertir el máximo para sentirse bien y hacer sentirse bien al otro/otra/otros/otras, cosa que inmediatamente se truncaba con la decepción, puesto que, objetivamente hablando, dichas personas no cometieron ningún error. Cualquiera que lea esto pensará, seguramente, que realmente se habrá truncado porque la otra parte de la pareja no quiso mantener la relación a causa de la falta de i...

Octavo

Octavo Me encuentro saturado. Pierdo el tiempo porque invertirlo me sale caro. ¿Y qué hago cuando pierdo el tiempo? La mayor parte de ese tiempo no hago nada, y realmente es complicado no hacer absolutamente nada. En cierto modo, esta sensación de "abruma" se debe ante la perspectiva que tengo sobre mi presente y futuro. Y, creo que está acentuado por la sensación de soledad. Entended soledad no en el sentido de soledad física, sino en el sentido intelectual; puesto que nadie, nadie, comparte mi problemática y aflicciones. Sin irme por las ramas, siento que pierdo el tiempo porque todo lo que hago, y lo que hacéis, y lo que todo el mundo hace, no sirve para nada. Te obligan a estudiar, para que luego decidas si seguir estudiando o trabajar, y luego, oscilar en esa tesitura para entrar en un mercado laboral. Este terrorífico lugar te convierte en un número, ya dejas de ser una persona, con una familia, una vida, unos gustos y demás. Eres un número . Me vienen añoranzas ...

Séptimo - Respuestas

Séptimo - Respuestas 1ª Es cierto, la gente cree vulgarmente que el   amor   es algo   ocasional , accidentado, ya sea positivamente o negativamente. El   amor , realmente, es una   acción   que toma una persona - yo amo, tomo la acción de amar - de semejante manera que una persona aprecia, o no, el arte. Es decir, hay quien prefiere el arte barroco y hay quien prefiere el arte contemporáneo, entre otros. Pues una persona, tiene   capacidad de decisión   en si amar o no; aunque le traicione el instinto animal, y emocional, al consciente. Y, realmente   es un arte   porque se debe saber amar - así diferenciarse del   encaprichamiento   y la   posesión   - y esforzarse en   amar desinteresadamente , porque entonces, no es amor sino   interés . Osea, que se   espera   algo a cambio. Y eso no es   amar , es un   negocio . 2ª Si, la vida es   complicada . Pero, porque   nosotr...

Sexto.

Sexto La poesía en prosa, sin métrica, tan inerte, sin rima y arrítmica, no es para mí otra cosa que un invento barato y fácil para considerar poesía cualquier cosa, una escritura forzada parece poco ágil. Y todo porque en nuestro alma tenemos viviendo un fugitivo, del terrorífico olvido selectivo, que nos apunta en la sien con su arma. Y pedimos calma, calma, que mi aliento desgarra mis entrañas, que mis infinitos pensamientos, son la tela que tejen las arañas. Y hasta los cimientos se convierten en humedades, desde cielo hasta los cimientos. Y por eso huimos a la poesía, como el vecino que llama a la policía porque el de arriba no se calla. Y lo callamos cortando pensamientos con cizalla, y pegándolos al tun-tún en un cuaderno, entre sudores más fríos que el invierno. En ese cuaderno, en el que escribes, y que llamas poesía, es una simple alegoría. Y crees que ese desahogo es arte,  versificar pensamientos hasta Mart...

Quinto.

Quinto Ahora... ¿Qué se supone que debo pensar? Ni siquiera me planteo qué decir, pues mi voz no tiene voto, y si lo tiene se considera como nulo. Vivo en una sociedad que me desconcierta, y he aquí el motivo de mi pregunta. Gente que es cada vez menos persona; personas, que son cada vez más individualistas. El individualismo no está mal, no es malo, pero sí llega a serlo cuando se radicaliza, cuando se convierte en egoísmo. Veo sistemáticamente que la gente toma una suerte de conductas emanadas de supuestas personas que indirectamente marcan tendencia en cuanto a la forma de vivir. Las copian, inconscientemente, como esperando así mejorar su vida, su entorno social o su imagen externa. Encuentro cada vez más patente el cinismo en una sociedad que se aliena con cualquier idea o pensamiento y no la interiorizan, no la contrastan ni la matizan a su existencia personal. Y pues entonces, encontrarás personas defendiendo causas que les perjudica, sin saber la desdicha que supone. Veo ta...

Cuarto - Ag

Cuarto - Ag Ag, argentum, plata; es demasiado preciado para fundir con hojalata.   Pero, todo metal oxidado ya sea liviano o pesado anhela brillar y reflejar como la plata, el espejo o el agua; ser disfraz, ser arma o ser brillo fugaz. Quiere enrejar, quiere liberar, mezclar quiere fundirse. Como no te entiendo ni te entenderé, escribiré mi poesía pero... para que nadie me entienda. Y mucho menos tú, tómalo como acto de rebeldía.   Y si para callar la verdad debo beber lejía la extraeré de los árboles carbonizados pues ya abrillantará mi mateada coraza para recordar tus fulgores olvidados que serigrafiaron la piedra roseta que tenía como xenografía de tus destellos. Ahora, ni destellos, ni brillos, ni plateados reflejos solo metralla que argentum disparó desde lejos. ¿Y si me escondo en los espejos? Los ensucio, y envejezco. Al menos esta metralla, infinitas heridas, son los vestigios del hada plateada que hicieron br...

Tercero.

Tercero El joven mira al futuro cada día para saber hasta donde llegaría. El anciano, sin embargo, mira al pasado para saber hasta donde ha llegado. Pero éste deja de ver el tiempo, eterno, cuando sus ojos se posan en la flecha de cupido ya sea en primavera, verano, otoño o invierno. Éste, afligido, sangra amor por la flecha hiriente. Mas su dolor sana si otro alma bebe el preciado líquido, dorado, a veces gris y otras transparente. Sin embargo, si nadie bebe de la herida el herido (enamorado) ve su tragedia. Tragedia que fustiga frígida mañana y siempre, noche y día. ¿Qué pasó, pues, con el joven o anciano? Nadie lo supo, ya que, como dije antes su sangre a veces era transparente. Se volvió totalmente invisible de repente pues se vio bañado en sangre. Nadie supo de estos amantes. Que desaparecieron.

Segundo.

Segundo Amaba, deseaba con locura el mar. Lo quería conmigo, que fuera mío. Pero, no me lo podía llevar... Si lo hacía, moriría cual río para volver a ser mar. Indómito, libre y muy suyo. Al son de la Luna, reflejando las nubes y las estrellas, ahogando a los marineros y enamorando a las doncellas. A veces calmo  y otras, el espíritu más bravo. Redoble de lágrimas saladas para estas almas cansadas.  Que buscan paz interior en un vacío y seco amor, romántico pero trágico.  

Primero.

  Primero Ahora que está todo comerciado en el mundo de las emociones ya solo me queda la copa fría por en hielo, sin líquido, no queda nada, ni siquiera unos cimientos en los que construir algo nuevo, ni bueno ni malo, algo. Cuando mi razón no alcanza el entendimiento necesario para saber qué es lo que acontece a mi alrededor ni lo que perturba mi corazón. Sólo sé que en mi tranquilidad, noctuna a pesar de que pueda haber luz solar, siento miedo e incertidumbre. Miedo por no saber qué hay, incertidumbre por el mismo motivo. ¿A qué viene todo esto? A que ya no sé discernir de lo que quiero y lo que necesito. Añadamos además que no sé qué quiere o necesita la gente de mí. Dado que hablo de lo emocional, no hay nada más que me llene más que el amor. Sí es cierto que tengo el amor de mi familia, mis amigos, de gente cercana... Pero siento que me falta algo. Como eso que escribes y pasas horas revisándolo viendo qué falta, o ese dibujo que no sabes retocar, o ese videojuego al 99%...