Me encuentro sumergido en una sensación terrorífica ante la nada que me espera. Porque, ¿qué nos espera? Es una pregunta, que de otra manera formulada, es afrontada por los grandes filósofos y, es objeto del existencialismo. Lo cierto es que el futuro es incierto y, actualmente, hemos añadido tantas variables en nuestra vida (trabajo, familia, salud, leyes, cultura...) que, aunque la embellecen, a su vez la complican. Y esta complicación hace que predecir nuestro devenir o, nuestro "destino predilecto" (sea esto como nuestra pasión, nuestro objetivo a perseguir) sea aún más complicado. Vivimos tan inmersos en los convencialismos y nos han enseñado tan bien a dejarnos llevar por la corriente (incluso aquella que va en contra de las corrientes) que ya es una cuestión que escapa a nuestra perspectiva y, por pereza, no la abarcamos en nuestras expectativas. Pero... No sé, si alguna vez os habéis planteado en qué lugar de la sociedad os encontrais, y cómo es vuestra relación...