Noveno Hace no mucho tiempo supe de la existencia de gente que se consideraba renegada del amor. Ello consistía en negar voluntariamente en 'facilitar' o 'propiciar' situaciones y experiencias que claramente desemboquen en el enamoramiento. Por ejemplo, negarse a conocer más gente. También supe que, aunque esta decisión era voluntaria, se veía coartada por las experiencias. Por norma, era frecuente ser así cuando dichas personas han experimentado lo más ácido y crudo del amor. Esto, lógicamente, bajo sus puntos de vista. Sin embargo, encontré un denominador común; estas personas deseaban invertir el máximo para sentirse bien y hacer sentirse bien al otro/otra/otros/otras, cosa que inmediatamente se truncaba con la decepción, puesto que, objetivamente hablando, dichas personas no cometieron ningún error. Cualquiera que lea esto pensará, seguramente, que realmente se habrá truncado porque la otra parte de la pareja no quiso mantener la relación a causa de la falta de i...