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Duodécimo

Duodécimo

Hace unas semanas, leyendo Así habló Zaratustra de Nietzsche - sí, ese filósofo tan amado y odiado por mucha gente - encontré un capítulo dedicado a la chusma. Una índole de personas que, según este autor (explicaré brevemente), aprovechan su sabiduría y conocimientos de forma egoista, con un claro propósito de dominar y adoctrinar. Esta consideración la hace de manera elocuente pues, relaciona "los conocimientos" con un pozo del que beber, y por decirlo de algún modo, la chusma está contaminada. La cuestión interesante es que, cuando beben de los conocimientos, el pozo queda contaminado. Esto podría entenderse como la tergiversación que sufren los conocimientos a los que accedieron la chusma, y es entonces cuando ejercen aquí su opresión y tiranía.

Quise hacer referencia a esto, para poder introducir algo de lo que quiero hablar ahora, pues me preocupa e interesa, y es la realidad que estamos viviendo hoy en día de ruptura de valores - algo bastante similar a lo que proclamaba Nietzsche y otros como Kierkegaard, que desde su extremo existencialismo cuestiona los valores a partir de la subjetividad individual -, en esencia motivada por el exceso de información que se genera (principalmente en el mundo virtual). Otra causa, complementaria a la anterior, es que aquellas potencias económicas y políticas, que acceden a más información relevante que las personas normales, maquillan la información, o la ocultan o modifican, con el fin de verse favorecidos; y como objeto último, crear valores (o mantenerlos) que estabilize el sistema que les favorece. Pues, volviendo a la introducción para exponer mi crítica, toda esta información de la que disponemos en diferentes lugares (centrémonos en redes sociales, e internet en general) se encuentra en su mayoría manipulada. Este hecho es realmente entristecedor puesto que una gran cantidad de población mundial accede a ella y, acaba siendo "alienada", valga la expresión. Y digo esto no por mero azar o casualidad, sino porque la educación contemporánea occidental, salvo excepciones, no forma al individuo de manera que aprenda a ser autosuficiente y y crítico. Ante estas circunstancias, hay quien afortunadamente abre los ojos y, dada la facilidad para propagar información, cual efecto en cadena aparece más gente crítica. Tampoco quisiera entrar en aspectos más complejos de la filosofía existencialista y social, pues tendría que citar a numerosos autores y la extensión de mi argumento sería absurda.

La cuestión que quiero afrontar es que, esta "chusma" nombrada por Nietzsche la encuentro perfectamente materializada en aquellas potencias que cité, y su capacidad de influencia es tan grande - en parte por la extrema globalización político-económica que rige el mundo - que hacer efectivo cualquier intento de reducirla es casi imposible. El problema ya no solo se queda aquí, sino que esta manipulación opresiva de la información se produce de forma recurrente en la jerarquía social y política establecida. Este hecho asimismo quiere decir que, cual árbol genealógico (o cadena alimenticia), aparecen muchos más nichos sociales (o económicos) que se ven afectados por esta conducta y que, conscientemente o no, ejercen la misma manipulación con la información a la que tienen acceso. Por decirlo de algún modo, es como si la sociedad mundial fuera un gran árbol, el tronco son las potencias mundiales, las ramas los paises o naciones y las hojas cada clase social, o cada subcultura (a grosso modo). Es decir, el árbol de la sociedad se puede considerar contaminado, corrupto, asimismo, se debe considerar que, para entender la jerarquía, el árbol está boca a bajo si se quiere visualizar la jerarquía. Para solucionar esto, muchas posturas ideológicas optan por erradicar el problema desde la raiz - ya sea la dictadura de clases obreras, la anarquía violenta espontánea, etc -, sin embargo, no considero efectiva esta meta aún. Es decir, la mayoría de ideas al respecto están formadas desde una utopía ideológica que dada la situación actual es imposible. Para ello, yo considero oportuno que en el ámbito personal cercano se opte por formar al prójimo pero sin caer en el adoctrinamiento ni en la manipulación (recordemos que este es el mal a destruir para construir una sociedad digna). De esta manera, se produce un efecto en cadena inverso. Pongamos un ejemplo: imaginemos que la próxima generación, la que nazca en el próximo año, la formamos laboral, moral y socialmente proporcionando toda la información que necesiten, para que aprendan a contrastarla y creen sus propias ideas, y todo ello bajo la perspectiva del respeto mutuo. Al poco tiempo podemos tener una generación "perfecta" que, cuando alcancen la edad de liderazgo social, desde las diferentes clases sociales en las que estén (por mérito o herencia), serán capaces de realizar una completa purga ideológica que se propagaría de tal manera que sí haría viable la destrucción del sistema social. Problema y peligro sobre esta teoría: cómo formar a estos individuos, de manera que no acaben corrompiéndose, y considerando que las clases sociales más privilegiadas son más susceptibles a corromperse, por las ventajas y beneficios que aporta su estatus.

No sé si fui capaz de expresarme con claridad en este intento de teorizar o exponer cómo creo que podemos vencer esta situación crítica que nos ha llevado a un escepticismo ideológico e informativo tan grande. Con ello no pretendo se creído fidedignamente y, ni mucho menos, formar a nadie. Simplemente quisiera que esta entrada sea considerada como una opinión que nos pueda nutrir a todos, esto implica tanto las posibles correcciones que queráis hacer, como nuevas dudas o cuestiones que se puedan abrir desde aquí.

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