Noveno
Hace no mucho tiempo supe de la existencia de gente que se consideraba renegada del amor. Ello consistía en negar voluntariamente en 'facilitar' o 'propiciar' situaciones y experiencias que claramente desemboquen en el enamoramiento. Por ejemplo, negarse a conocer más gente. También supe que, aunque esta decisión era voluntaria, se veía coartada por las experiencias. Por norma, era frecuente ser así cuando dichas personas han experimentado lo más ácido y crudo del amor. Esto, lógicamente, bajo sus puntos de vista. Sin embargo, encontré un denominador común; estas personas deseaban invertir el máximo para sentirse bien y hacer sentirse bien al otro/otra/otros/otras, cosa que inmediatamente se truncaba con la decepción, puesto que, objetivamente hablando, dichas personas no cometieron ningún error. Cualquiera que lea esto pensará, seguramente, que realmente se habrá truncado porque la otra parte de la pareja no quiso mantener la relación a causa de la falta de interés o 'desenamoramiento'. Sí, efectivamente es eso.
Pero... y aquí recurro a la raíz, ¿sabéis lo que son las 'mentiras piadosas'? Seguramente sí. Pues, mucha gente comete el error de recurrir a las mentiras piadosas (que en casos exagerados se adornan con mentiras más serias) para 'no herir los sentimientos'. Es como tratar de hacer ver a una persona que quien se distancia no tiene la culpa de ello (realmente, si perdió el interés, sí), y que por tanto, es causa del destino. Es decir, que ocurrió contra su voluntad. Y yo pienso: ¿No creéis que hacer eso puede provocar que el/la despechado/a se sienta peor? Me refiero, porque ve destruida su relación aun habiendo amor por ambas partes, y la impotencia es grande. De hecho, considero que la impotencia es menor que si, quien opta por la ruptura, recurre a la verdad. Esto es, que si realmente perdió el interés, que sea eso la excusa (es decir, que diga "ya no te quiero/me gustas/me interesas").
Bien pues, retomando la vía principal, esa sensación de impotencia adolece enormemente a quien la sufre, más si cabe, cuando está enamorado/a. ¿Y qué ocurre cuando el dolorido/la dolorida descubre la verdad? Que llega la decepción. Esta decepción es un sentimiento acumulativo, que va sumando, y sumando, hasta que desborda. Es entonces cuando estas personas, que han sido decepcionadas innumerables veces, optan por renegar del amor. Meramente porque esto creen que constituye la raíz de sus decepciones, cuando realmente no lo es (para generalizar, podríamos decir que la raíz es la maldad de la gente, maldad inconsciente que resulta del producto de eso, la inconsciencia y el desconocimiento de las consecuencias de la vida). Pues, queridos lectores y queridas lectoras, creo que me siento identificado con este tipo de gente.
Me encuentro decepcionado.
Hace no mucho tiempo supe de la existencia de gente que se consideraba renegada del amor. Ello consistía en negar voluntariamente en 'facilitar' o 'propiciar' situaciones y experiencias que claramente desemboquen en el enamoramiento. Por ejemplo, negarse a conocer más gente. También supe que, aunque esta decisión era voluntaria, se veía coartada por las experiencias. Por norma, era frecuente ser así cuando dichas personas han experimentado lo más ácido y crudo del amor. Esto, lógicamente, bajo sus puntos de vista. Sin embargo, encontré un denominador común; estas personas deseaban invertir el máximo para sentirse bien y hacer sentirse bien al otro/otra/otros/otras, cosa que inmediatamente se truncaba con la decepción, puesto que, objetivamente hablando, dichas personas no cometieron ningún error. Cualquiera que lea esto pensará, seguramente, que realmente se habrá truncado porque la otra parte de la pareja no quiso mantener la relación a causa de la falta de interés o 'desenamoramiento'. Sí, efectivamente es eso.
Pero... y aquí recurro a la raíz, ¿sabéis lo que son las 'mentiras piadosas'? Seguramente sí. Pues, mucha gente comete el error de recurrir a las mentiras piadosas (que en casos exagerados se adornan con mentiras más serias) para 'no herir los sentimientos'. Es como tratar de hacer ver a una persona que quien se distancia no tiene la culpa de ello (realmente, si perdió el interés, sí), y que por tanto, es causa del destino. Es decir, que ocurrió contra su voluntad. Y yo pienso: ¿No creéis que hacer eso puede provocar que el/la despechado/a se sienta peor? Me refiero, porque ve destruida su relación aun habiendo amor por ambas partes, y la impotencia es grande. De hecho, considero que la impotencia es menor que si, quien opta por la ruptura, recurre a la verdad. Esto es, que si realmente perdió el interés, que sea eso la excusa (es decir, que diga "ya no te quiero/me gustas/me interesas").
Bien pues, retomando la vía principal, esa sensación de impotencia adolece enormemente a quien la sufre, más si cabe, cuando está enamorado/a. ¿Y qué ocurre cuando el dolorido/la dolorida descubre la verdad? Que llega la decepción. Esta decepción es un sentimiento acumulativo, que va sumando, y sumando, hasta que desborda. Es entonces cuando estas personas, que han sido decepcionadas innumerables veces, optan por renegar del amor. Meramente porque esto creen que constituye la raíz de sus decepciones, cuando realmente no lo es (para generalizar, podríamos decir que la raíz es la maldad de la gente, maldad inconsciente que resulta del producto de eso, la inconsciencia y el desconocimiento de las consecuencias de la vida). Pues, queridos lectores y queridas lectoras, creo que me siento identificado con este tipo de gente.
Me encuentro decepcionado.
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